Lucha de poder: Saúl lo pone todo

12 junio, 2019 2 Por Marcelo Wall
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David y Saúl, por Ernst Josephson, en 1878

Habiendo analizado el inicio del reinado de Saúl, esta vez se enfocará su manejo del poder. Además de las dos cuestiones ya tratadas, el libro de Samuel presenta otras tres características políticas muy importantes de Saúl.

3. La envidia de la reputación

Como ya mencionado, la inseguridad de Saúl que está evidenciada en su evasión de la plataforma política para encarar su reinado, y la desesperación de la dispersión de la gente, jugaron en contra del reinado de Saúl. David había sido ungido en privado por Samuel (1 Sam 16:13) y había llegado a matar a Goliat (1 Sam 17:50-51). La reputación es lo que Saúl quería asegurar y nunca lo consiguió, ni con sus métodos más populistas.

A la vuelta de la gigantesca victoria, el rey Saúl esperó un desfile de victoria donde se aplaude su hazaña como se lo hacía a los reyes de las naciones. Pero, y como se veía venir, a Saúl la vida le dio de revés. La gente que tenía su momento de festejar a su rey, tampoco fue fiel a su parte del contrato social. En especial las mujeres aparecen aquí como las que definen el duelo de reputación:


Las mujeres cantaban mientras tocaban, y decían: Saúl ha matado a sus miles, y David a sus diez miles.

1 Samuel 18:7 (LBLA)


Saúl no lo soportó y trató de matar a David con su lanza al menos dos veces (1 Sam 18:11). Al no funcionar su idea de eliminar a su rival, que lentamente estaba tomando auge político, Saúl cambió de estrategia. Ahora en vez de tenerlo cerca para rebajarlo como un simple servidor del rey, lo nombró comandante de 1,000 hombres (1 Sam 18:13). Esto fue una espada de doble filo, en primer lugar Saúl dejaba que la gente podía escuchar de las hazañas de David, pero a la vez, Saúl esperaba en cada batalla que David no regresaría.

4. El fin y los medios (control y familia)

a. Merab, hija mayor de Saúl

Pero nuevamente, los planes de Saúl para asegurar su posición de monarca y líder único de Israel fueron defraudados. Pareciera ser que el autor muestra una avalancha de desgracia para Saúl en un mismo capítulo. Es esta cadena de situaciones las que llevan a Saúl a realizar un movimiento desesperado: Utilizar de manera obsesionada a su propia familia para alcanzar su objetivo egoísta. Y no es que veía una ventaja para sus hijas al realizar estas maniobras. Simplemente las usó para probar a David. Primero, Saúl ofrece su hija mayor a David, con la condición de pelear batallas para él (1 Sam 18:17). Pero al final es dada a Adriel, pareciendo faltar un acuerdo entre Saúl y David (1 Sam 18:19).

b. Mical, la otra hija del Rey

A continuación, la otra hija de Saúl, Mical, se enamoró de David (1 Sam 18:20). La fila de mujeres que están a disposición de David se alarga al seguir la lectura del libro de Samuel. No hay que asombrarse si el libro de Samuel lista al menos 6 esposas de David (2 Sam 3:2–5), sin incluir a Mical, y luego añade más esposas y concubinas de Jerusalén (2 Sam 5:13). Pero se analizará a David y sus destrezas en los siguientes artículos. Personas con poder político muchas veces incluyen a sus familiares en sus hazañas individualistas, y sin darse cuenta han negociado con lo más preciosos que puede ofrecer la vida. La lealtad familiar no se puede comparar, pero fácilmente se puede venderla. Pero al tratar de utilizar a su hija como control sobre su rival en auge, nuevamente le salió el tiro por la culata:


Cuando Saúl vio y comprendió que el Señor estaba con David, y que Mical, hija de Saúl, lo amaba, temió Saúl aún más a David.

1 Samuel 18:28-29a (LBLA)


c. Jonatán, el heredero del trono

Finalmente entra Jonatán como el hijo mayor, y heredero del trono al juego. Ya había sido introducido al lector que «el alma de Jonatán quedó ligada con el alma de David, y Jonatán lo amó como a sí mismo.» (1 Sam 18:1) Cuando Saúl estaba decidido de matarlo a David, le dijo a Jontán y a sus siervos (no guerreros) que mataran a David (1 Sam 19:1). Esto era un complot dentro del palacio real, detrás de las puertas del público, para estar seguro.

Jonatán le da la espalda al plan de su padre y se une a la causa de David. Es interesante que este joven Jonatán, supuesto heredero del trono, hubiera ayudado a David y no a su padre a mantener el trono. Quizá esto es la mejor explicación del «amor» que tenía hacia David, que no era para nada de carácter sexual. Primero le avisa a David del plan siniestro de Saúl (1 Sam 19:2), luego intercede por David ante su padre (1 Sam 19:4), y finalmente le ayuda a David a escapar (1 Sam 20).

d. Los hijos mismos contra el Rey

De la misma manera Mical, la hija del rey y esposa de David, ayuda a David a escapar del palacio real. Le engaña a su padre y a sus mensajeros al ayudar a David salir por la ventana y colocando un ídolo en su cama para que pareciera que estaba David (1 Sam 19:12-14). Los miembros de la familia de Saúl se dieron cuenta de la maniobra política en la que se habían encontrado por las negociaciones del padre. Esto le costó la familia entera a Saúl, que ahora ya había perdido la lealtad de sus seres más cercanos.

Saúl amenaza a David, por José Leonardo, entre 1625-1652.

5. Aferrarse al poder (all-in)

La obsesión del poder indiscutible a través de la reputación, que ya le costó la familia, Saúl no la dejó ir en ningún momento. En cierta manera la concentración en las dos amenazas, a) la exterior (filisteos) y b) la interna (su reputación/David), ha llevado su atención política por completo. ¡La apuesta de Saúl es un «all-in«!

a. Persiguiendo a David

La persecución a David por parte de Saúl fue algo muy negligente. Nadie iba a dejar el palacio vacío, llevando los mejores soldados lejos del lugar de gobierno. Como dice el el refrán «el que se va de la villa, pierde su silla» (más info. aquí). Al dejar su palacio, cualquiera podría haber utilizar la plataforma para usurpar el gobierno de Saúl. Saúl ya no le importaba nada más que David y los filisteos. Es interesante que David justamente se llega a juntar con estos filisteos en su huida. Con el conocimiento de David, los filisteos llegan a tramar un plan para hacerle frente al gobierno de Saúl. Mientras que David había escapado por el sur de Canaán a los filisteos, la costa del oeste, los filisteos se prepararon al norte para atacar al ejercito de Saúl que habiendo recorrido casi todo Canaán ahora estaba cansado.

b. El final desastroso de Saúl

Pero antes de enfrentar a estos enemigos, Saúl quiere saber si Dios le dará una victoria y consulta a una adivina (esto se tratará en el siguiente artículo). Aunque el mensaje final para Saúl fue la derrota programada, igual se fue a batallar. Obviamente sus propios hijos acompañarían a Saúl en el combate. Así relata el libro el final desastroso de Saúl:

2 Los filisteos persiguieron muy de cerca a Saúl y a sus hijos, y mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de SaúlY arreció la batalla contra Saúl, los arqueros lo alcanzaron y fue gravemente herido por ellos. Entonces Saúl dijo a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y me traspasen y hagan burla de mí. Pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Por lo cual Saúl tomó su espada y se echó sobre ella 6 Así murió Saúl aquel día, junto con sus tres hijos.

1 Samuel 31:2-6 (LBLA)



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