¿Qué significa Príncipe de Paz?

16 octubre, 2019 0 Por Marcelo Wall
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Via Crucis Latinoamericano, por Adolfo Pérez Esquivel

En Isaías 9:6 encontramos el siguiente versículo, del cuál se predica mucho en tiempos de navidad. Es un texto mayormente referido a Jesús directamente y entendido como un cumplimiento de esta profecía:


Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado,
y la soberanía reposará sobre sus hombros;
y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6


1. Los hijos de Isaías [1]

En primer lugar, los cristianos (me incluyo) deben entender que este texto primeramente le habló a personas que no sabían de Jesús todavía. No tenían el Nuevo Testamento y les era difícil imaginar todo lo que 700 años más tarde vendría. ¿En qué hijo/niño habrán pensado los que escucharon a Isaías?

Isaías sí estaba casado, no como Jeremías que no debía casarse. Isaías también tuvo varios hijos y estos hijos tenían nombres con mensajes muy raros. Justo en el capítulo anterior, Isaías explica que él y sus hijos son señales de Dios para el pueblo: «He aquí, yo y los hijos que el Señor me ha dado estamos por señales y prodigios en Israel» (Isa 8:18). El libro de Isaías nos habla de otros 3 hijos de Isaías:

  1. Shear-jashub (Isa 7:3), que significa «un remanente volverá/se arrepentirá»
  2. Emmanuel (7:14), que significa «Dios con nosotros»
  3. Maher-shalal-jash-baz (Isa 8:3), que significa «botín veloz, presa rápida».
  4. Pele yo-es el guibor abi-ad sar-shalom (Isa 9:6), que significa «Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz»

a. Señales «cumplidas»

Estos hijos de Isaías, tuvieron nombres simbólicos que transmitían un mensaje claro al pueblo del profeta. Como se habla de sus hijos y varios nombres de hijos, parece bastante más probable que estaba hablando de sus propios hijos como señales en primer lugar para su gente, ante la tremenda amenaza de los Asirios en 750-701 a.C. En especial los hijos número 1 y 3 son los que cumplieron su rol en estos tiempos.

Un grupo del pueblo se arrepintió y volvió, siendo este grupo el «remanente que volvió» (ver arriba hijo 1). Además, el tercer hijo «botín veloz, presa rápida» fue una descripción de la vulnerabilidad del pueblo de Dios ante los asirios. Los mensajes de estos dos hijos se efectuaron como testimonio de la efectividad de la palabra de Dios.

Relieve de Ashurbanipal sobre un caballo. Nineve, Asiria, 645–635 a.C.

b. Señales «no cumplidas»

Emanuel y en especial el hijo con el nombre más largo «Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz», tenían mensajes que se cumplían en parte, pero no del todo. El primero, decía que Dios estaba con ellos, y lo estaba si lo buscaban, como sucedió al rey Ezequías que se arrepintió (Isa 37:4), buscó a Dios (Isa 37:30), y Dios lo salvó (Isa 37:36). De la misma, sabiendo que el profeta seguía teniendo hijos habría oportunidad de salvarse.

Emanuel es él que quedará a través de toda la guerra contra Asiria, y Judá es la tierra de Emanuel (Isa 8:8). El mensaje de este hijo es más amplio y con ello llega a hablar sobre algo que seguirá incluso después del hijo físico de Isaías. Lo misterioso y continuo de este hijo en el tiempo se vuelve parte de la figura del Mesías.

Específicamente esta figura del Mesías, todavía sombría en tiempos de Isaías, recibe el nombre del cuarto hijo se refiere: «Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz». Las señales de Emanuel y Príncipe de Paz/Shalom, todavía no habían llegado a su cumplimiento total. En los tiempos después de Isaías, la figura del Mesías cobró más y más forma, hasta volverse una figura mucho más clara en el libro de Daniel, la literatura judía y los textos del Nuevo Testamento.

2. Paz-Shalom

Esta paz que traería el hijo nacido de una virgen (o jovencita) en Isa 9:6, tiene que ver con un concepto bastante amplio. La palabra hebrea para la paz es shalom (שָׁלוֹם) y aparece en varias maneras a lo largo de la Biblia. Algunos de los usos más frecuentes son los siguientes:

  1. Saludo hebreo
  2. Bienestar (salud)
  3. Paz (con el vecino o sin guerra)
  4. Bienestar (político)
  5. Tener el favor de Dios (gracia)
  6. Reponer/pagar por un error (restituir)[2]

La paz en Isaías tiene que ver en primer lugar con la paz política y teológica. Es decir una paz que elimina toda amenaza de los enemigos Asiria y Babilonia, como también la paz entre el pueblo de Dios con su Dios. Los ataques de estos dos poderes geopolíticos eran palpitantes en tiempos del mensaje. Además a lo largo del libro de Isaías, Dios explica que fue por la rebeldía del pueblo hacia él, que envió estos ataques (Isa 10:5; 43:14). Si no había paz entre el pueblo y su Dios, no habría paz política.

María y el bebé Jesús, por Lance Brown

3. El Mesías, Príncipe de Paz

La palabra Mesías es aramea y se traduce al griego con Cristo; las dos significan ungido.[3] Es en Isaías donde se le atribuye esta paz al Mesías que se vuelve muy importante en el NT. El Cristo/Mesías era Jesús, y es en gran parte la prédica del NT que este Mesías es Jesús de Nazaret. La paz de este Mesías era un concepto universal. De las partes del concepto de shalom, mencionadas arriba, Jesús el Mesías lo inició y lo completará al volver:

  1. Su saludo era «paz a vosotros» (Luc 24:36).
  2. Trajo salud, al sanar a muchos (Mat 4:24).
  3. Reconcilió los judíos con los gentiles (Efe 2:14)
  4. En contraste con los Macabeos (judíos antes del tiempo de Jesús), que quisieron violentamente ganar a los griegos opresores, Jesús no peleó contra los romanos de su tiempo, sino que vivió y educó a los suyos el principio del sermón del Monte: «Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.» (Mat 5:9)
  5. Reconcilió a la humanidad con Dios (Col 1:20)
  6. Restituyó el honor que Dios se merecía, pero la humanidad no se lo dio (2 Cor 5:18-19)

Nuestro mundo necesita de mucha paz y reconciliación. Somos los cristianos que esperamos la vuelta del Mesías del Shalom, que quiere consumar la paz que Dios ha mostrado y prometido. Somos llamados a llevar adelante esta paz en medio de la Iglesia como también en el mundo. Sólo así seremos sal y luz en medio de la oscuridad:


Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres.

Romanos 12:18


La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros.

Marcos 9:50


Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.

Filipenses 4:7


La ascención de Cristo, por Benjamin West, en 1801.

Conclusión

Somos llamados al evangelio de la paz (Efe 6:15), al ministerio de la reconciliación (2 Cor 5:18-19), porque seguimos al Mesías de la paz (Isa 9:6). Es la paz de Dios y la paz de Jesús la que llevamos en nuestro ser, al ser nacidos de nuevo mediante el Espíritu. El Dios de la paz (1 Cor 14:33; Fil 4:9) quiere estar en medio de su pueblo, pero necesita que nos amemos en paz y armonía (Col 3:15; 1 Tes 5:13; 1 Ped 3:11).


[1] Oswalt, John N. The Book of Isaiah, Chapters 1–39. NICOT. Grand Rapids, MI, EE.UU.: Eerdmans, 1986.

[2] Holladay, William L., ed. A Concise Hebrew and Aramaic Lexicon of the OT. Grand Rapids, MI, EE.UU.: Eerdmans, 1988.

[3] Juel, Donald. “Christ.” En Eerdmans Dictionary of the Bible, ed. David Noel Freedman, 236–239. Grand Rapids, MI, EE.UU.: Eerdmans, 2000.