¿Se debe usar el velo en la iglesia?

8 octubre, 2019 3 Por Marcelo Wall
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Ara Pacis en Roma, en el fondo está el emperador Augusto con la cabeza cubierta.

El pasaje de 1 Cor 11:1-16 ha desconcertado a mucha gente. Hay varias posturas e interpretaciones de qué significaba este pasaje en tiempos de Pablo y qué significa hoy para los cristianos. Aunque algunos afirman que está totalmente claro lo qué la Biblia dice, se debe analizar bien los varios factores que influyen en responder la pregunta inicial.

Relieve de Ninsuna de Uruk, 2.250 a.C., mostrando una mujer con velo, foto Jastrow

Acercamientos tradicionales al texto

Los acercamientos más tradicionales siempre han sido que aquí 1) las mujeres han ocasionado un problema que Pablo debe corregir. No se trata que la mujer no debe orar o profetizar, como lo explica el texto: «toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza» (1 Cor 11:5), asumiendo que lo estarán haciendo, sin ser este el problema. Otro entendimiento tradicional ha sido 2) la interpretación de un velo como símbolo de subordinación de la mujer a su marido.

Problemas: no es tan simple, ni tan claro

A continuación trataré tres partes del texto hacen dudar de los dos entendimientos que considero equivocados: 1) el problema son las mujeres y 2) el velo representa subordinación.

1. La conclusión determina el argumento

No digo que no hay otros textos en el NT que tratan la autoridad o no del hombre sobre la mujer, pero 1 Cor 11 no trata de este problema. La conclusión de Pablo no hace sentido si es que debe haber la muchas veces «sobreentendida» subordinación femenina. Veamos como termina Pablo su discurso sobre quién es cabeza de quién:


11 Sin embargo, en el Señor, ni la mujer existe aparte del hombre ni el hombre aparte de la mujer12 Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; pero todo proviene de Dios.

1 Cor 11:11-12 (NVI)


Pablo reconoce que existen argumentos que lo podrían poner al hombre como primero a ser creado y quizá jefe de la casa (1 Cor 11:3, 8-9). Sin embargo, termina estableciendo más una igualdad o equivalencia entre hombre y mujer, al decir que ninguno es «independiente» y los dos vienen de Dios. Pablo utiliza un argumento de la naturaleza y otro para la iglesia. Y es este mismo nivel para hombre y mujer que Pablo aclara que es la nivelación «en el Señor» (1 Cor 11:11-12). Los dos oran y profetizan en la congregación, pero con vestimenta de cabeza diferente.

2. ¿Símbolo de autoridad?

El segundo problema es que varias traducciones han interpretado el versículo 10 y no siguen «literalmente» el texto. Veamos lo que sucede en algunas traducciones del griego de 1 Cor 11:10.


Griegoγυνὴὀφείλειἔχεινἐξουσίανἐπὶτῆςκεφαλῆς
RV60lamujerdebetenerseñal de autoridadsobresucabeza
NVIlamujertieneautoridadsobresucabeza
JBSlamujerdebetenerpotestadsobresucabeza
TLAlamujerdebeejercercontrolsobresucabeza

Se puede notar claramente como la Reina Valera ha agregado la frase «señal de» para tratar de explicar lo que sucede en el texto. Esta idea viene de un fragmento de una versión de la Biblia latina, llamada Vulgata que decía en vez de «debe tener autoridad sobre su cabeza», «debe tener un velo sobre su cabeza». La conclusión de los primeros traductores ha sido que el velo tiene que ser «subordinación». Pero autoridad y subordinación son realmente lo opuesto y no siguen una traducción muy fiel al texto. La Vulgata (328 d.C.) misma lee «debe tener potestad sobre su cabeza». Esto cambia por completo el mensaje. ¿Pablo hace a la mujer sumisa o autoritaria acerca de su cabeza?

Es muy fácil decir que siempre fue así, y así será. Pero es justamente contra tal tradicionalismo que los reformadores pelearon y muchos perdieron su vida. No se pretende aquí de cambiar un orden social o patrocinar ni el machismo ni el feminismo. Lo que se pretende es una buena lectura y reconocimientos de los problemas que trae el mismo texto de la Biblia.

3. Las aparentes contradicciones de Pablo

Este pasaje parece contradecirse en varias partes. Primero, Pablo dice que la mujer debe cubrir su cabello (1 Cor 11:6), pero más tarde dice que se le dio el cabello largo como «velo» (1 Cor 11:15), dando a entender que ya no hace falta cubrirse. Segundo, primero parece que el hombre es cabeza de la mujer (muchos entienden autoridad) (1 Cor 11:3) y luego dice que la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza (ver tabla arriba).

Tercero, Pablo dice «el hombre no procede de la mujer» (1 Cor 11:8), pero más tarde explica que «así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer» (1 Cor 11:11). Cuarto, el cabello de la mujer debe estar cubierto para no ser vergonzoso (1 Cor 11:6), pero después el cabello de la mujer es su «gloria» (1 Cor 11:15)

Por esta razón, se debe reconocer que el pasaje no es del todo tan claro como muchas veces se ha pensado. A continuación se presentarán algunas propuestas de lectura que ayudarán a hacer sentido de estos tres mayores problemas de lo cuales pocos se percatan.

Peinado romano antiguo. Sacado de Leah Bandy.

Algunas posibles soluciones

Ante los problemas mencionados arriba queda mucho campo que abarcar para dar una explicación de qué sucede en el texto.

1. El trato del cabello es parte del problema[1]

Se debe tener en cuenta que las diferencias del cabello juegan un rola para Pablo. Corto para hombres y largo para mujeres, «según la naturaleza misma» (1 Cor 11:14). ¿A cuál naturaleza Pablo se refiere? Naturaleza no es tradición, sino una lógica anatómica. En la medicina de aquel tiempo se pensaban cosas que hoy día parecerían graciosas y casi estúpidas. Hipócrates, por ejemplo creía que el esperma del hombre se producía en el cerebro y bajaba por las venas detrás de las orejas hasta los genitales. [2] Un método hacer estéril al eunuco era cortarle las venas detrás de las orejas.

La idea de Hipócrates y sus discípulos, como también para Aristóteles, era cuánto más cabello la persona tiene más caluroso es su cuerpo y por lo tanto es más fértil. [3] Pero el cabello largo era obstrucción para la fertilidad en los hombres, ya que el cabello absorbía el esperma que bajaba del cerebro a los testículos para ser echado. Por lo tanto, dos conclusiones muy lógicas vendrían a ser obvias para gente griega de aquel entonces: A) el cabello largo de las mujeres demostraba su fertilidad y tenerlo suelto en público era un mensaje muy indecente y provocativo, y B) era indecente para los hombres tener cabello largo.

Por algo todo esto es obvio a Pablo y a los corintios, pero a nosotros parece no hacer sentido:


13 Juzgad vosotros mismos: ¿es propio que la mujer ore a Dios [con la cabeza] descubierta? 14 ¿No os enseña la misma naturaleza que si el hombre tiene el cabello largo le es deshonra15 pero que si la mujer tiene el cabello largo le es una gloria?

1 Cor 11:13-15a


Peinados de los antiguos griegos. Por Mahaffy JohnPentland, en 1890.

2. La vergüenza es parte del problema[4]

Habiendo analizado toda la anatomía del cabello en aquel tiempo, podemos entender con más facilidad la vergüenza de la mujer del cabello suelto. Quizá alguien piense que Pablo era más judío y que se debía analizarlo desde esa perspectiva. Estaría en lo correcto, pero Pablo no trata de imponer códigos culturales palestinos a los corintios en Grecia. Lo más notable es que todas estas culturas consideraban el cabello no cubierto de la mujer, una vergüenza.[5]

La vergüenza es compartida: la familia, el esposo, pero obviamente también para la mujer misma. Se debe considerar que la ley romana no permitía que mujeres esclavas, liberadas, prostitutas y de clases bajas. Como Pablo defiende a las mujeres diciendo: «la mujer debe tener autoridad sobre su cabeza» (1 Cor 11:10), y en este pasaje no les habla a ellas directamente, como lo hace en 1 Cor 14:34, se supone que no son las mujeres el problema que Pablo trata de corregir. Esto podrían ser algunas mujeres de clase alta, para mantener la diferencia de clases dentro de la iglesia, pero también los hombres, que en esta iglesia varios parecían con unas ideas sexuales bastante cargadas (1 Cor 5:1).

Todo esto lo hace parecer más que sean las mujeres, que no eran permitidas usar el velo, las que son defendidas por querer protegerse en la iglesia, más que las mujeres sean las que no querían ser modestas. Se puede notar que no se trata de autoridad sino de modestia. Justamente esta modestia también está ligada con el siguiente tema.

3. «Por los ángeles» es parte del problema[6]

El argumento no es solamente teológico ni tampoco solamente cultural: es una mezcla de los dos. ¿Cómo lo sabemos? Pablo parece que da por sentado que los corintios iban a entender completamente que las mujeres deben tener autoridad sobre su cabeza para utilizar el velo «por los ángeles» (1 Cor 15). Muchas explicaciones de qué significa lo que Pablo trata de corregir en el culto corintio, caen en esta parte. Por un lado suelen construir argumentos y cuando llegan a esta frase no saben qué hacer con ella, y la tratan de encajar en su argumento, ¡siendo esta la razón del todo!

Ángel caído, por Alexandre Cabanel, en 1847.

¿Ángeles? ¿Humanos o celestiales?

En primer lugar, como «ángel» también puede significar «mensajero», algunos explican que sean mensajeros humanos. El mayor problema es que no habría razón para llamarlos ángeles. Si son los de 1 Cor 14:23; serían los «que no entienden o no creen;» si son los que podrían tropezar en 1 Cor 10:32, no son mencionados en un contexto de adoración, sino en un contexto de mercado y compra de carne. Lo más probable es que Pablo se refiere a seres celestiales que según los textos judíos de Qumrán participaban en la adoración de los santos (1 QM 7:6; 1QSa 2:8-9).

La literatura judía de aquella época había dado mucho énfasis en historias de ángeles que se habían juntado sexualmente con las mujeres humanas, basándose en Gen 6:4. Uno de los textos que más desarrolla este tema es el libro 1 Henoc y el libro de Jubileos. En las creencias judías en el periodo «intertestamentario» o la época del segundo templo (Esdras-Herodes) los ángeles, caídos o no, juegan un gran rol en la administración de divina del cosmos y su participación en la adoración del pueblo de Dios.

Pablo, que era de este tiempo compartía muchas de estas creencias. Y en realidad es la protección de las mujeres y de la iglesia que no vuelva a ocurrir que los ángeles que están más cerca en la oración o profecía, caigan nuevamente como en Gen 6:4. Esto es exactamente lo que entendió Tertuliano, en 220 d.C. (~150 años después de Pablo) cuando dice:


Si sucede «por los ángeles,» es por aquellos que, como leemos [Gen 6.4], se han alejado de Dios y del cielo por deseo de mujeres.

Porque dice que tienen que cubrirse «por los ángeles», porque los ángeles se apartaron de Dios por las hijas de los hombres [Gen 6:4].

Tertuliano, El velo de las vírgenes 7 y La oración 22:5.


Conclusión

El cubrirse el cabello tiene un argumento teológico que los ángeles pueden volver a caer como sucedió en Gen 6:4, que fue parte de la razón del diluvio. Pero además también contiene un elemento cultural, que es la sexualidad expresada a través del cabello largo de la mujer. Como la ciencia nos ha brindado nuevos entendimientos sobre las partes del cuerpo humano reproductivas, el cabello queda desligado de la modestia en el occidente, mientras que en el oriente (ej. Arabia) sigue siendo parte de la modestia. La modestia sigue siendo un principio importante hoy en día para la iglesia, pero qué es indecente lo entendemos muy diferente a los nativos.

El pasaje no trata de la autoridad del hombre sobre la mujer, sino de la mujer sobre su propia cabeza (1 Cor 11:10, ver tabla arriba). Estas mujeres quedaron expuestas a mucha responsabilidad, y Pablo quizo corregir la desigualdad entre las clases sociales. Concluye que ni mujer, ni hombre quedan independientes, y los dos vienen de Dios (1 Cor 11:12).



[1] Martin, Troy W. «Paul’s Argument from Nature for the Veil in 1 Corinthians 11:13-15: A Testicle Instead of a Head Covering.» Journal of Biblical Literature 123, no. 1, 2004, págs. 75-84.

[2] Hipócrates, Generación 1.2, 2.2

[3] Aristóteles,  Problemas 893b.10–17; Hipócrates, Glándulas 588.3-4

[4] Westfall, Cynthia L. Paul and Gender: Reclaiming the Apostle’s Vision for Men and Women in Christ. Grand Rapids, Michigan: Baker Academic, 2016, págs. 24-43

[5] 3 Mac. 4:6; b. NEd. 30b; b. Yoma 47b; m. Ketub. 7:6; b. Ketub. 72a; Josefo, G.J. 2.15.1 §313; Plutarco, Mor. 232C, 267A; Tacito, Germania 19; Dio Crisostomo, Or. 64.3; Filón, Leyes esp. 3.10 §56. Ver Garland, David E. 1 Corinthians. BECNT. Grand Rapids: Baker Academic, 2003, pág. 520.

[6] Stuckenbruck, Loren T. The Myth of Rebellious Angels. SSTJNTT. Grand Rapids, MI, EE.UU.: Eerdmans, 2017, págs. 269-280.