¿Cómo interpretar los sueños?

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Sueño Iberoamericano, de los Tupí brasileños.

Entendiendo que la Biblia menciona más de 20 sueños por diferentes personas y de diferentes culturas (más aquí), es muy importante también entender cómo quiere la Biblia que interpretemos los sueños. A continuación se tratará de comparar y contrastar el cómo se interpretan los sueños en la Biblia con su medio ambiente, de acuerdo a sus escritos.

El Mundo del Antiguo Testamento

Sueño de Amaru, por Santiago González

El Antiguo Testamento fue escrito por personas que estuvieron inmersos en la cultura en la que habían nacido. Hay varias partes culturales que estos autores compartían con las naciones vecinas, como también varios elementos culturales que no compartían (ej. teología y adivinación). Los sueños son un elemento que sí compartían con las otras culturas. Como ya se ha explicado, Dios habló mediante sueños a los de su pueblo y a personas que no eran de su pueblo. Un ejemplo es José que tiene 2 sueños el mismo, y se van cumpliendo en el futuro. Además él explica 4 sueños de personas egipcias, que tienen que ver con el futuro cercano y lejano (en 3 días y durante los próx. 14 años).

1. Hablar de Dios vs. Sueños de Dios

Sin embargo, ¿son los sueños autoritarios para el pueblo de Dios? Cuando Aarón y Miriam se rebelaron ante su hermano Moisés (Núm 12: 6-8), Dios aclara que sí habla mediante sueños y visiones. Pero Dios clarifica que por encima de sueños y visiones, él habló con Moisés «cara a cara». Sin entrar en detalles, Dios afirma que escuchar a Moisés es más autoritario que cualquier sueño. Lo mismo repite Dios a su pueblo. En Deut 13:1-5 Moisés explica que aunque haya un profeta que recibe mensajes de Dios mediante sueños, pero no sigue a lo que Dios ha dicho a Moisés, «no darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños» e indica que «a ese soñador de sueños se le dará muerte, por cuanto ha aconsejado rebelión contra el SEÑOR.» (Deut. 13:3, 5) De la misma manera en las culturas de las naciones vecinas…


«Los sueños deben ser considerados en la categoría más amplia, la de los oráculos y la interpretación de oráculos (incluyendo la lectura de las deformidades del hígado, las formas y patrones del humo, aceite en agua, vuelo de los pájaros). Sin embargo, sueños fueron consideraros entre las formas menos confiables de «adivinar».

Smith-Christopher, D. (2000), «Dreams». En Eerdmans Dictionary of the Bible. Freedman, D. (Ed.)


2. Los profetas y los sueños

Sueño de Amaru, por Santiago González

Jeremías es otro profeta que tuvo que pelear en contra de personas que decían haber tenido sueños. En Jer 23:27, 32 el profeta trata de explicar al pueblo de Dios que hay personas en medio de ellos que se basan en los sueños que tuvieron. Para Jeremías esto es muy claro: Lo que Dios ya ha dicho anteriormente es lo que vale, se debe seguir esas instrucciones. Dios no se contradirá en sus indicaciones. Además es justamente esta lucha de autoridad entre EL profeta de Dios y otros falsos profetas. En Jer 29:8, el profeta proclama que Dios dice que «no escuchéis los sueños que sueñan».

Para el profeta Daniel, los sueños son una conexión entre el profeta de Dios y el rey del mundo, Nabucodonosor. Pero de nuevo, esto era para un gobernante que no era del pueblo de Dios. Parece que a Dios le gusta inquietar a los poderosos como Faráon, Nabucodonosor o la esposa de Pilato, con los sueños. Interesantemente, Daniel no busca su almanaque de interpretación del sueño de Nabucodonosor, sino que Dios le revela el mismo sueño y luego le ofrece la interpretación. Esto no es algo cotidiano para Daniel. Ni para José en Egipto lo fue: Mientras que ya había interpretado unos 4 sueños (copero, panadero y dos del Faraón), todavía no había podido interpretar sus propios sueños (Gen 42:9; 45:5-8).

3. Los Salmos

Además de los maestros falsos que «por sueños» tienen revelaciones, los Salmos utilizan a los sueños como una imagen de futilidad, y lo comparan como la hierba que a la mañana ya cambia su situación (Sal 90:5). Incluso el Salmo 73:20 los sueños son vistos como algo que «normalmente» no se toma en serio:


Como un sueño del que despierta, oh Señor, cuando te levantes, despreciarás su apariencia.

Ps. 73:20 (LBLA)


Los griegos

Artemidorus, de Éfeso, aprox. 200 a.C.

En contraste a esto, los griegos ya en 200 a.C. tenían todo un almanaque de interpretación de sueños. El texto más antiguo que se tiene es el de Artemidorus. Él sí tiene una lista de significados de los objetos y personas que aparecen en los sueños. Pero esto no es Biblia, esto no es revelación de Dios. Artemidorus se concentra fuertemente en sueños eróticos y dependiendo quién está con quién en el sueño tiene directos significados en las finanzas personales. El texto griego se puede encontrar aquí, y algunas traducciones al inglés aquí. Esto está relacionado con la idea de que la diosa Fortuna (griego), podía decidir y cambiar los destinos de los hombres. Pero, repito, esto no es el mensaje de Dios. Estos textos son utilizados por los que hacen el Tarot, que es una práctica que Dios ha condenado fuertemente.

En el Nuevo Testamento

En comparación con el AT, el NT tiene pocos sueños. Y en su totalidad se encuentran en Mateo (ver aquí). Es cierto que Pedro cita a Joel en Hechos 2:17, hablando de sueños del Espíritu Santo. Pero como en todo el resto del NT no se habla de sueños, sino de visiones, algunos estudiosos entienden que vivir de acuerdo a la interpretación de los sueños fue considerada una práctica pagana para la iglesia en tiempos del NT.

Conclusión y guías para el cristiano:

En primer lugar, se debe concluir que Dios puede hablar por medio de sueños. Pero que su revelación directa a los autores de la Biblia queda como autoridad por encima de cualquier «profeta» o «maestro» teniendo un nuevo sueño. Segundo, los sueños eran una forma poco confiable para entender los planes de Dios. Tercero, los sueños de mucha importancia en la Biblia casi siempre lo fueron para personas de otras culturas y para personas con mucho poder (ej. Faraón y Nabucodonosor).

Algunas reglas que pueden ayudar a un cristiano de qué hacer con sus sueños podrían ser las siguientes:

  1. No puede venir de Dios si contradice la Biblia, el testimonio de su revelación.
  2. La mayoría de los sueños son fútiles y sin importancia, demostrando que en la mayoría de las veces sí parece ser el inconsciente tratando de lidiar con las experiencias y sentimientos vividos. Preguntar a los hermanos y al pastor de la iglesia en caso de duda, puede ayudar a ver si es el mismo espíritu hablando.
  3. Como José al contar sus sueños a sus hermanos se metió en problemas (Gen 37:8), pero el otro José, esposo de María, no involucró a otras personas en sus decisiones a partir de sus sueños, sería un muy buen ejemplo a seguir. Importante aquí es no hacer una ley para una iglesia a partir de un sueño, sino de mantenerlo guardado en el corazón, como lo hizo María con lo vivido con su hijo Jesús (Luc 2:19).
  4. Lo que uno hace con su propia vida, lo deberá defender ante Dios; pero cuando se involucra a otras personas (ej. hijos, conyuge, la iglesia), lo recomendable es ser MUY, pero MUY, cuidadoso en llevar a otros por la guía de nuestros sueños.

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